tiistai 5. lokakuuta 2010

Un gran paso


El camino de Santiago, quien no ha oido hablar de éste, lo hice hace más de un año, hice la ruta primitiva, desde Oviedo a Santiago, todo el interior de Asturias y Galícia, una experiencia, como menos, inolvidable.

Si hay meta, no hay descanso
Si hay satisfacción, no hay pena
Por mucho dolor, todo tiene recompensa
Una experiencia, cien caminos.


Este camino representó un antes y un después, digamos que aunque antes ya tenía claro que iría allí, a nuestro destino, pero primero vamos a hablar un poco del camino primitivo:


Los primeros devotos procedentes de Oviedo, la capital del reino astur, siguieron para su desplazamiento la antigua ruta que, según la tradición, condujo al rey Alfonso II el Casto hasta la tumba del Apóstol, en el primer tercio del siglo IX.

Esta ruta de Oviedo a Santiago fue itinerario seguro y frecuentado hasta bien entrado el siglo X, cuando se consolida el actual Camino Francés desde León, la nueva capital del Reino. Pero, aún después, siguió siendo una importante alternativa, especialmente por el valor espiritual que se otorgaba a la visita de la Cámara Santa de San Salvador de Oviedo, así como a la catedral de Lugo, con su exposición permanente del Santísimo. Con un total de 324 km más o menos.


Etapa 1: Oviedo - Grado
Etapa 2: Grado - Salas
Etapa 3: Salas - Tineo
Etapa 4: Tineo - Borres
Etapa 5: Borres - Pola de Allande
Etapa 6: Pola de Allande - La Mesa
Etapa 7: La Mesa - Grandas de Salime
Etapa 8: Grandas de Salime - Fonsagrada
Etapa 9: Fonsagrada - Cádavo Baleira
Etapa 10: Cádavo Baleira - Lugo
Etapa 11: Lugo - Palas de Rei

Las demás etapas son las mismas a los del camino francés, además, que no me acuerdo muy bien, la cosa esque estuvo muy bien, tuve tendiditis, algo que quiza me hizo sufrir más por el camino, debido a que ello hacía que cada montaña fuese peor y cada km pareciera el doble, pero todo fué recompensado al llegar, las anecdotas, las risas, el compañerismo, el conjunto de gente con la que te encuentras, desde japoneses hasta australianos, ese sentimiento de colaboración, que a la mínima te tienden la mano para ayudarte, más lo que aprendes durante la ruta, los paisajes puros del interior de  Asturias, bosques verdes cuidados, vacas, la fauna y flora de un territorio que aunque en la misma península me recordaba un poco a la edad media, sobretodo los pueblos, donde solo entrabas, te encontrabas con un cementerio rodeando la Iglesia, muy diferente a los cementerios de aquí la C.Valenciana.

Lo que decía, el estar horas en silencio, dias donde aunque tienes momentos divertidos, cantando por la ruta, haciendo el mico bastante, tambien hay momentos donde te hacen pensar, haces resúmenes de tu vida, que esperas del futuro, que o hacia donde va tu vida, cosas que quizá no me había planteado tan seriamente antes del camino, solo se que aunque lo tenia medianamente claro antes de recorrer esos km, cuando llegué a la meta del camino: Santiago de Compostela, aparte de sentirme satisfecha con lo hecho, sentí que todo tenía cierto rumbo, como que me animaba más a seguir aquello por lo que creía. Y no es preciso hacer el camino para ello, pero lo recomiendo, sobretodo esa ruta, cierto que es una de las más dificultosas por la cantidad de montañas si es la primera vez que haces el camino, pero se puede, siempre se puede.

Mi primo hizo la Francesa, pero no la terminó, al igual que él, había muchos que hacían etapas, aunque la mayoría lo empieza y lo termina, también hay que decir que te enseña a valorar lo que es realmente importante y no es precisamente lo material, te muestra y demuestra que no todos buscan la ambición , bueno, parece que generalizo, pero me refiero que el compañerismo y esa experiencia, por muchos caminos que hagas, siempre será diferente.





Como todo camino, hay obstaculos, pero todo es superable, siempre si no te dejas decaer, es algo que aprendes a la fuerza, que por muy cansado que estés, todo vale la pena por la meta, por lo que crees o has creido, siempre debes ser tu mismo, si pierdes "tu esencia", que te queda?

Canción de Joan Manuel Serrat


Todo pasa y todo queda 
pero lo nuestro es pasar, 
pasar haciendo caminos, 
caminos sobre la mar. 

Nunca perseguí la gloria, 
ni dejar en la memoria 
de los hombres mi canción; 
yo amo los mundos sutiles, 
ingrávidos y gentiles 
como pompas de jabón. 

Me gusta verlos pintarse de sol y grana, 
volar bajo el cielo azul, 
temblar súbitamente y quebrarse... 
Nunca perseguí la gloria. 

Caminante son tus huellas el camino y nada más; 
caminante, no hay camino se hace camino al andar. 

Al andar se hace camino 
y al volver la vista atrás 
se ve la senda que nunca  
se ha de volver a pisar. 
Caminante no hay camino sino estelas en la mar... 

Hace algún tiempo en ese lugar 
donde hoy los bosques se visten de espinos 
se oyó la voz de un poeta gritar 
Caminante no hay camino, se hace camino al andar... 

Golpe a golpe, verso a verso... 
Murió el poeta lejos del hogar 
le cubre el polvo de un país vecino. 
Al alejarse, le vieron llorar. 
"Caminante, no hay camino, se hace camino al andar..." 

Golpe a golpe, verso a verso... 
Cuando el jilguero no puede cantar 
cuando el poeta es un peregrino, 
cuando de nada nos sirve rezar. 
Caminante no hay camino, se hace camino al andar. 


¿Y la meta del viaje? en este caso la Catedral de Santiago de Compostela, en mi vida: cualquier país europeo, pero preferiblemente Finlandia, un largo camino, una meta...y el empeño de que al cumplirla, la satisfacción y el sufrimiento de los obstaculos se quedarán en un mero recuerdo.

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